
VINOS
Hay una gran variedad de vinos en el mercado, sin embargo, los podemos clasificar en 4 grupos:
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Vinos tranquilos o de mesa.
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Vinos espumosos o gasificados.
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Vinos fortificados o generosos.
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Vinos aromáticos.

VINOS TRANQUILOS O DE MESA
Este tipo de vino resulta del fermento del zumo de la uva, para beberlo no hace falta esperar a que madure y se puede tomar tierno, pero también se puede optar por aquellos que tengan más tiempo o que estén envejecidos, tanto en barricas de madera como en las mismas botellas.

VINOS GASIFICADOS O ESPUMOSOS
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Son los vinos que han tenido una doble fermentación, su primera fermentación sería en las tinajas, pero sin que ésta sea completa, pues queda todavía un residuo de azúcar; la segunda fermentación ocurre en la botella cerrada, donde el dióxido de carbono atrapado se queda como parte del vino, el cual, al abrirlo, resulta efervescente.
Para la producción de este tipo de vino utilizan diferentes métodos como el método chermat, el método tradicional, y el método de la inyección directa de CO2. El más famoso es la champaña, y como la mayor parte de este tipo de vino, es algo costoso, y resulta casi indispensable en cualquier tipo de celebración ya sea en bodas, banquetes, inauguraciones, entre otros.

VINOS FORTIFICADOS O GENEROSOS
Debido a que contienen una gran dosis de alcohol, se les denomina “generoso”, su nivel de alcohol es más elevado que en los vinos de mesa, esto es ya que su porcentaje de alcohol llega a ser de 17 % a 24%, en vez del acostumbrado máximo de 14 %. Además, estos se producen en dos versiones, seco como el: Jerez o dulces como el: Oporto, Málaga, entre otros. Normalmente son considerados como aperitivos, o vinos de postre, gracias a su variedad de sabores
